| La etiología de los sofocos es compleja y aún incierta. La causa más probable es el cambio de la función hipotalámica termorreguladora como respuesta a una alteración en la retroinformación ovárica, es decir, por disminución de la concentración de las hormonas sintetizadas por el ovario. | | | | El hipotálamo es una glándula situada en el cerebro cuyas funciones están reguladas por determinadas hormonas. Entre otras, las funciones del hipotálamo son controlar el hambre y la saciedad, el sueño y la temperatura corporal. | | | | El hipotálamo mantiene la temperatura corporal constante, para ello (y por medio de liberación de diferentes hormonas) aumenta o disminuye la frecuencia respiratoria y la sudoración, entre otros mecanismos. | | | | Antes del sofoco, la temperatura interna es normal y constante. Se piensa que los sofocos son el resultado de una disminución brusca del termostato central de los centros reguladores hipotalámicos. Cómo y porqué se desencadena esto, no se sabe seguro, pero se piensa que se deben a una caída de los niveles de estrógenos y progesterona. | | | | Apoya esta teoría el hecho de que en la menopausia natural es más habitual que los síntomas que se presenten sean leves o incluso inexistentes, el organismo se va adaptando progresivamente al descenso hormonal y los sofocos suelen ser de menor intensidad y frecuencia. Sin embargo, si el cese de menstruación es brusco (por extirpación de ovarios, por el uso de quimioterápicos, por irradiación de la pelvis o por cualquier otro proceso que reduzca el aporte sanguíneo a los ovarios) el organismo no dispone de tiempo para adaptarse a la nueva situación hormonal, es entonces cuando se habla de una menopausia patológica, donde los síntomas y, en especial los sofocos, son de mayor intensidad y frecuencia. | |