Cómo altera la menopausia el sueño de la mujer

Se adelanta una hora el ciclo de sueño y despertar
 
Cómo altera la menopausia el sueño de la mujer   Menopausia y cambios en los hábitos del sueño suelen ir unidos. Son muchas las mujeres que en esta etapa se quejan de dificultades para dormir y de despertares nocturnos que después no les dejan conciliar el sueño con normalidad. De hecho, las alteraciones en el sueño son uno de los síntomas más frecuentes en este periodo y uno de los principales motivos de consulta médica durante la menopausia.

Un nuevo estudio que acaba de publicarse en la revista especializada “Menopause” pone de manifiesto cómo la menopausia contribuye a empeorar la calidad del sueño y a alterar los ritmos biológicos de la mujer. Un grupo de investigadores de la Universidad de Murcia (UMU) concluye que las mujeres posmenopáusicas sufren de forma más frecuente dificultades al dormir y presentan modificaciones en los niveles de cortisol asociados a alteraciones del ritmo circadiano o biológico (que regula el ciclo vigilia-sueño).
     

Menopausia, temperatura y ritmo de actividad

Cincuenta mujeres que acababan de entrar en la menopausia se sometieron a diversos controles diarios durante ocho días consecutivos sobre la comida, los niveles de cortisol o las horas de sueño. Estos resultados se compararon con los de 127 voluntarias con edades que rondaban los 40 años pero que todavía no habían entrado en la menopausia y a las que se les practicaron las mismas pruebas.

Unos dispositivos colocados en la muñeca de las pacientes registraron los cambios de temperatura y los ritmos de actividad y reposo de todas ellas, lo que permitió analizar con una medición constante su temperatura y la actividad física o postural de las participantes.
 
 

Dormir más temprano y despertarse antes

Además, los investigadores las sometieron a una polisomnografía (estudio del sueño) en sus casas, así como a mediciones en la saliva de los niveles de cortisol (un marcador de salud circadiana conocido como la “hormona del estrés”).

Las mujeres postmenopáusicas mostraron un adelantamiento de fase en los ritmos de actividad y reposo, así como en los hábitos de sueño y alimentación de alrededor de una hora frente a las que todavía no habían entrado en la menopausia. Por ello, puede decirse que las mujeres con menopausia se duermen más temprano y se despiertan antes.
  Menopausia, temperatura y ritmo de actividad
       
     
 

Apnea y menopausia

 
La menopausia también hace más frecuente el síndrome de apnea-hipopnea del sueño (SAHS), un problema que puede añadir mayor riesgo cardiovascular. Este trastorno consiste en cierres parciales (hipopneas) o totales (apneas) de la vía aérea superior durante el sueño que hacen descender el oxígeno en sangre y que finalizan con un microdespertar o alertamiento del que el paciente no suele ser consciente pero con el que se consigue abrir la vía respiratoria y reestablecer el flujo de aire. Provoca ronquidos y despertares nocturnos.  
     
La medición del cortisol en el estudio apunta a registros similares a los que se producen en situaciones de estrés crónico y que están asociados con mayor obesidad en el abdomen y aumentos en la presión arterial. Por las mañanas, el nivel de cortisol suele ser muy superior al de la noche y eso nos mantiene activos y favorece el hambre. Sin embargo, la investigación ha observado que esas diferencias se acortan en las mujeres durante la menopausia, lo que explicaría más trastornos del sueño y alteraciones del ritmo circadiano o biológico.  
     
Los investigadores también observaron una menor temperatura de la piel durante las horas en las que el sueño debería ser más profundo. Las mujeres durante la menopausia tienen más dificultades para disipar el calor mediante la vasodilatación de la sangre periférica, explica el estudio, lo que puede repercutir de forma relevante en el descanso nocturno. De hecho, cambios mínimos en la temperatura corporal pueden ser suficientes para afectar al sueño.