Un estilo de vida sedentario empeora los síntomas de la menopausia

A más ejercicio físico, la mujer sufre menos trastornos del sueño
 
Ejercicio y menopausia   La actividad física moderada y practicada a diario beneficia muchos aspectos de la vida cotidiana, desde el físico al psíquico. Es algo que repiten los médicos pero que no termina de calar en la sociedad, al menos si atendemos a las estadísticas, que calculan que más de la mitad de la población mundial lleva un estilo de vida sedentario.

Las mujeres que están pasando por la menopausia se ven especialmente afectadas por la reducción de la actividad que caracteriza nuestra sociedad actual. Así lo confirma un estudio realizado por la Sociedad Norteamericana de la Menopausia que ha analizado a más de 6.000 mujeres con edades comprendidas entre los 40 y los 59 años y que concluye que el sedentarismo provoca síntomas más severos en la menopausia, especialmente relacionados con la obesidad, la depresión y el insomnio
     

Ejercicio y menopausia

El estudio considera sedentarias a las mujeres que hacen menos de tres veces por semana 30 minutos de ejercicio físico (entre ellos caminar, correr o nadar) y explica que la falta de actividad física tiene riesgos para la salud física y mental. ¿Qué recomiendan los autores a las mujeres? Realizar alguna actividad física cada día para evitar síntomas menopáusicos severos.
 
 
     
  Depresión e insomnio son dos de los síntomas que el estudio detecta como muy relacionados con la actividad física que la mujer realice. Los especialistas norteamericanos han identificado que ambos trastornos aparecen con más frecuencia y son más severos entre las mujeres que llevan un estilo de vida más sedentario que en aquellas que tienen una vida más activa  
     
 

Lidiar con la depresión y el insomnio

De hecho, encontraron que el sedentarismo provoca peores síntomas de depresión al 3,71% de las mujeres en la menopausia, frente al 3,39% de las que practican ejercicio. Respecto al insomnio, la actividad física reduce del 5,69% al 5,3% los síntomas. La investigación sobre menopausia y ejercicio físico identificó a 3.886 mujeres que se autodefinían como sedentarias. De ellas, 144 sufría depresión y 221, insomnio. Otras 2.200 se identificaron como activas: 74 tenían depresión y 116, trastornos del sueño.

La ansiedad, otro de los síntomas que agrava el sedentarismo, afectaba al 5,47% de las mujeres que apenas practicaban actividad física, frente al 5,13% que se declaraban activas.
 

Ventajas de un estilo de vida activo

Menos sofocos, menos riesgos para la salud, mejora del bienestar, son algunas de las ventajas de llevar un estilo de vida activo. La actividad física regular contribuye a reducir el riesgo de padecer algunos tipos de cáncer, demencias, ataques cardíacos, depresión, pérdida de masa ósea y muscular y favorece además la actividad del sistema inmunitario. Son muchos los estudios que recogen sus beneficios sobre la salud. Además, se estima que caminar durante una hora al día rebaja en un 24% el riesgo de sufrir obesidad.

La Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM) también apoya las conclusiones del estudio norteamericano y destaca que muchas investigaciones han observado menos sofocaciones en las mujeres que hacen ejercicio físico, de forma que este puede asociarse con una menor probabilidad de padecer estos síntomas, aunque destacan que algunos ensayos clínicos centrados en los efectos del ejercicio aeróbico para aliviar los sofocos no pudieron demostrar su efectividad.
 

Estrógenos y actividad física

Uno de los autores del estudio publicado por la Sociedad Norteamericana de la Menopausia aclara que la principal aportación de esta investigación es la amplia muestra de mujeres que ha participado. Además, explica que la causa del efecto positivo del ejercicio físico diario sobre los síntomas de la menopausia puede encontrarse en el efecto que produce en el cerebro la acción de los estrógenos y de la actividad física. Neurotransmisores como la serotonina o la dopamina influyen en la regulación del sueño y del humor. Una alteración en las secreciones de ambos puede causar trastornos como la depresión y el insomnio.   Fatiga, cambios de humor durante la menopausia