Menopausia: Consejos

INCONTINENCIA URINARIA
 
La incontinencia urinaria es uno de los problemas más frecuentes de las mujeres desde que comienzan con los síntomas de la menopausia debido a la disminución de la producción de estrógenos.
 
Los estrógenos tienen, entre otras funciones, mantener la buena salud de los tejidos que forman las paredes de la vejiga y la uretra. Al disminuir estas hormonas, las paredes de dichos órganos se atrofian, los músculos de la pelvis encargados de controlar la vejiga se debilitan y comienzan los problemas de control de la orina.
 
Hay pacientes que refieren disuria (dolor al orinar) y nicturia (deseo de orinar que despierta a la persona una o más veces por la noche) además de la incontinencia urinaria.
 
Otras causas de incontinencia añadidas a la falta de estrógenos son las siguientes:
 
 -      Infecciones urinarias
-      Embarazos y partos vaginales
-      Cirugía vaginal previa
-      Lesiones en los nervios (en casos de diabetes y de derrame cerebral)
-      Enfermedades cardiovasculares
-      Tratamiento con medicamentos diuréticos
-      Depresión
-      Sedentarismo
-      Aumento de peso
-      Tabaco
-      Alcohol
-      Cafeína
-      Otros (denervación con edad avanzada...)
 
Hay dos tipos de incontinencia urinaria:
 
-     Incontinencia por esfuerzo: Pérdida involuntaria de orina asociada a un aumento brusco de la presión abdominal en ausencia de contracción del músculo detrusor o vejiga sobredistendida, debida a la presión creada al toser, estornudar, levantar peso...
-     Incontinencia de urgencia: Debida a la contracción y relajación de los músculos de la vejiga de forma involuntaria. Va precedida de un deseo intenso e incontrolable de orinar.
 
Ambos tipos de incontinencia pueden aparecer juntos o de forma individual y hacen que la persona que los padece, vea disminuida notablemente su calidad de vida.
 
Los profesionales que diagnostican la incontinencia urinaria (atención primaria, ginecólogo, urólogo o uroginecólogo) harán un examen pélvico, un análisis de orina (para descartar infecciones u otros problemas) y elaborarán una historia clínica completa (posiblemente indicarán la realización de pruebas complementarias como un estudio urodinámico para confirmar el tipo de incontinencia). Es importante que se lleve un diario que recoja cuantas veces se orina al día, los síntomas que se padecen, la cantidad de veces que se presentan dichos síntomas a lo largo del día y cuando ocurren.
 
El tratamiento para este problema es, fundamentalmente, aumentar el tono muscular de la región pubococcígea. Para ello, existen una serie de ejercicios de contracción y relajación de los tres músculos que componen la zona, llamados Ejercicios de Kegel.
 
Existen otras opciones para aumentar el tono o para tratar la incontinencia urinaria como son:
 
-     Estimulación eléctrica de los músculos pélvicos
-     Uso de pesarios (dispositivos que se insertan en la vagina y para sostenerlos hay que contraer los músculos)
-     Introducción de un dispositivo directamente en la uretra para controlar el goteo
-     Intervención quirúrgica para levantar la vejiga caída y fortalecer el sistema de sostén de la pelvis
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