Patología uterina benigna en la menopausia

miércoles, 07/04/2010

El hallazgo de una lesión en el útero o matriz, tiene una repercusión bien distinta si se produce antes de la pubertad, antes de haber finalizado los deseos genésicos o bien durante la perimenopausia o cuando ya se ha establecido claramente el climaterio. Pues tanto los síntomas como la repercusión en la fertilidad y calidad de vida de la mujer depende mucho de en qué momento se produzca el descubrimiento de la patología. La actitud ante un mismo hallazgo no será igual si la mujer ha tenido o no hijos o si ya ha dejado de menstruar, como es el caso de nuestra pacientes menopáusicas.

Lo que sí nos debe poner en alarma es la reaparición de un sangrado vaginal cuando ya ha pasado más de año desde que desapareció la última menstruación, y esto siempre debe llevar consigo la consulta a un especialista.

PÓLIPOS UTERINOS

Son formaciones que sobresalen de la cavidad endometrial, generalmente redondeadas y relacionadas con los niveles de estrógenos, son benignos.

La presencia de pólipos uterinos suele ser un hallazgo casual durante una revisión ginecológica; ya sea durante la exploración, al visualizar como una fresa que cuelga del cérvix o al evidenciarse ecográficamente dentro del útero: el endometrio o parte más interna del útero en la menopausia no debe medir más de 3-5 cm (en aquellas mujeres sin terapia hormonal sustitutiva), con este tratamiento puede medir más. Si el ginecólogo observa que el endometrio está más grueso de lo que debería, podría realizar:

· Histerosonografía: que consiste en introducir suero dentro del útero, con una cánula muy fina y de forma ambulatoria, (es decir sin necesidad de ingreso ni sedación) para observar con mayor definición el interior del útero y poder descartar si realmente hay dentro un pólipo u otra formación o no.
· Observación y repetir la ecografía vaginal en poco tiempo (siempre y cuando la mujer esté asintomática).
· Histeroscopia: que es una prueba diagnóstica en la que se introduce una cámara dentro del útero mediante un instrumento muy fino, y de forma ambulatoria y con suero poder observar el interior del útero. Esta prueba nos permite poder biopsiar, es decir, tomar una muestra e incluso extirpar en su totalidad la lesión. Tiene el inconveniente que no puede realizarse si se está sangrando (porque no se ve) y que en ocasiones hay que anestesiar a la paciente porque no la tolera.
· Realizar un legrado: se puede realizar un raspado del interior del útero para poder estudiar el tejido. Esta prueba suele dejarse como última prueba diagnóstica ya que requiere ingreso (aunque generalmente en hospital de día) y anestesia. Aunque es de elección si la mujer está sangrando, sobre todo , si es en abundancia.

Sea cuál sea la técnica diagnóstica debe extirparse en toda mujer menopáusica, pues aunque los pólipos son benignos, excepcionalmente el cáncer de endometrio puede manifestarse en forma polipoidea.

MIOMAS UTERINOS

Los leimiomas o fibroma o  miomas uterinos son formaciones benignas del útero, derivadas del músculo uterino, generalmente nodulares y relacionados también con los estrógenos.
Son muy frecuentes apareciendo en casi el 50% de las mujeres en la quinta década de la vida.
Se clasifican según su  localización:
 
· En el interior del útero, son los llamados miomas submucosos: son los que suelen ocasionar más sintomatología, sangrados.
· Miomas intramurales: crecen en el espesor del miometrio.
· Miomas subserosos: su crecimiento tiene lugar en la parte serosa, más superficial del útero.

Muchos de ellos tienen crecimiento mixto, por ejemplo, parte submucosa y parte intramural.

En la menopausia suele ser una hallazgo casual durante una revisión ginecológica o bien un control de un leiomioma que ya había sido detectado hace tiempo.

Puede diagnosticarse por ecografía vaginal, histeroscopia o resonancia magnética, etc.

En el climaterio debemos plantearnos su extirpación cuando:

· Por su tamaño comprima estructuras de alrededor, distienda el abdomen, ocasione estreñimiento, dificultades para la micción, etc.
· Tenga un crecimiento rápido: debemos extirparlo para descartar un proceso maligno.
· Produzca dolor o sangrados.

En general su hallazgo en la mujer menopáusica no será más que eso y sólo requerirá observación, pero si se plantea su extirpación suele indicarse una histerectomía, salvo que se trate de un mioma submucoso en el que se puede extirpar por vía histeroscópica.

Por tanto su detección en la menopausia no debe provocar alarma, ni preocupación pues suele ser un hallazgo que requiere observación y sólo excepcionalmente precisará algún tipo intervención.
 

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